La familia de Jason estaba confrontando dificultades económicas serias. Hasta hace un mes, Jason podía dar sustento económico a su esposa Sarah y a su hija por medio del empleo que tenía como cajero en una tienda local de comestibles. Entonces, la tienda despidió a algunos empleados y Jason perdió su empleo.

Jason y Sarah no tenían mucho dinero ahorrado. Se dieron cuenta de que iban a tener dificultades para pagar el alquiler, la comida, el gas y la luz. Decidieron solicitar ayuda del estado de Arizona hasta recuperarse de sus dificultades. Jason visitó la oficina de DES/Administración de Asistencia para Familias y completó una solicitud para recibir beneficios del programa de Asistencia en Efectivo (CA). Jason tenía una discapacidad, así que solicitó también beneficios del programa Seguridad de Ingresos Suplementarios (SSI) en su oficina del Seguro Social. Pero el Seguro Social le informó que su discapacidad no cumplía con su definición de discapacidad porque él todavía podía trabajar, así que no era elegible para obtener beneficios de SSI.

La semana siguiente, Jason volvió a visitar la oficina de DES/Administración de Asistencia para Familias para completar una entrevista con el programa de Asistencia en Efectivo. Llevó todos los estados de su cuenta bancaria y documentación de sus deudas. Seis semanas después, Jason y su familia recibieron la aprobación del programa de Asistencia en Efectivo. Como no tenían ingresos, recibieron aprobación para recibir el beneficio máximo por mes de una familia de tres personas $278.

Como parte del programa de Asistencia en Efectivo, Jason y Sarah se reunieron con un/a consejero/a de empleo para desarrollar un plan que les permitiera conseguir empleos. Sarah sólo necesitaba unos pocos cursos para completar su capacitación como técnica de rayos X, pero había pospuesto sus planes cuando iba a dar a luz. Su plan de empleo incluía la terminación de los créditos que necesitaba y luego salir a buscar empleo.El plan de Jason fue algo diferente debido a su discapacidad. Jason pensaba que quizás él podría trabajar desde su casa dando servicios a clientes por teléfono. Su plan de empleo y también su búsqueda de empleo incluía una semana de capacitación en un programa de servicios al cliente y también una búsqueda de empleo.

Jason y Sarah tenían dos inquietudes relacionadas con el empleo y decidieron consultar a su consejero/a de empleo.

“Bueno, me gustaría volver a la escuela,” dijo Sarah, “pero, ¿qué hago entonces con mi hijita? No puedo pagar a alguien para que la cuide”.

“Tú estás ahora recibiendo beneficios del programa de Asistencia en Efectivo,” le respondió su consejera de empleo, “podrás obtener ayuda para el cuidado de la niña. Píde información a tu asistente social acerca del cuidado de niños a través de DES. Ella te informará cómo hacer la solicitud..”

“¡Magnífico!” dijo Sarah. “Eso resuelve ese problema”.

“Pero”, comentó Jason, “¿qué pasa cuando uno de nosotros comienza a trabajar. No causará eso una reducción en nuestros beneficios? ¿No nos creará más dificultades económicas?”

“No necesariamente”, les contestó la consejera. “Eso depende de muchos factores. Recuerden, sin embargo, que no importa la cantidad de dinero que ustedes ganen, más del 30% de ese dinero no se tomará en cuenta como ingresos. Así que ustedes continuarán siendo elegibles para recibir beneficios hasta normalizar su situación. Además, estarán ganando más dinero que si recibieran solamente los beneficios de Asistencia en Efectivo”.

Jason y Sarah salieron de su reunión con una sensación de optimismo. Con un poquito de ayuda, pronto podrán normalizar su situación económica.