La historia de Ana

Ana acababa de entrar a trabajar en un nuevo empleo. Ella decidió pedir a su representante en el Departamento de Recursos Humanos información sobre los beneficios a que ella tendría derecho y la manera de inscribirse para recibirlos. James, su representante de Recursos Humanos, informó a Ana que su empleador ofrecía un seguro colectivo de discapacidad a corto plazo (STD) y que el período de inscripción inicial duraba un mes.

Ana se había lesionado la espalda el año anterior y pensaba que posiblemente no sería elegible para la cobertura STD. James le dijo que a través del plan de seguro colectivo, ella podía inscribirse en el seguro de ingresos por discapacidad sin someterse a una evaluación médica, siempre que se inscribiera durante el período de inscripción inicial. Le dijo también que ella tendría que dar información sobre su condición de todas maneras y que tendría un período de exclusión de seis meses, pero que no le negarían la cobertura.

Ana se inscribió en el plan STD al día siguiente. La póliza colectiva ofrecida por su empleador tenía un requisito de tiempo de servicio mínimo de un año, lo cual significaba que ella no sería elegible para recibir beneficios sino hasta haber trabajado en la compañía durante un año completo. Para lesiones de la espalda, había un período de exclusión de seis meses adicionales, o sea, ella tendría que esperar seis meses más para recibir cobertura, debido a que los problemas de su espalda eran una condición pre-existente.

Dos años después, Ana volvió a lesionarse la espalda. Fue a consultar a un médico, quien le dijo que no podría trabajar durante por lo menos tres meses. Ana informó de inmediato a James, su representante de Recursos Humanos, quien le entregó los formularios que su médico tendría que llenar. Ana envió por fax los formularios firmados a James. Su póliza tenía un período de espera de siete días, por lo cual ella comenzaría a recibir beneficios una semana después de salir del trabajo.

Después del período de espera, Ana comenzó a recibir beneficios semanales por discapacidad. Antes de lesionarse, ella ganaba $400 por semana y su póliza pagaba el 70% de sus
ingresos antes del inicio de la discapacidad, así que ella recibiría un cheque de $280 cada semana hasta regresar al trabajo o hasta que su póliza terminara. Tres meses después, Ana y su médico decidieron que ella podría regresar al trabajo. Ella notificó a su compañía y volvió a su trabajo la siguiente semana. Los beneficios de su seguro STD se descontinuaron.

Ana había trabajado solamente cuatro días cuando se dio cuenta de que tenía demasiado dolor para desempeñar su trabajo. Le preocupaba que no podría volver a recibir los beneficios de su seguro STD, así que volvió a comunicarse con el Departamento de Recursos Humanos. James le dijo que el plan colectivo de ingresos por discapacidad patrocinado por su empleador le permitía trabajar durante un período de prueba de dos semanas, lo cual significaba que como ella no había estado de regreso en el trabajo por dos semanas completas, podría volver a recibir beneficios de su seguro STD. Ana decidió volver a recibir sus beneficios por discapacidad hasta sentirse realmente mejor.

Dos meses más tarde, Ana se sentía completamente curada, pero su médico le recomendó que descansara un tiempo más para asegurar que su espalda no volviera a empeorar. Ella recordó que su póliza le permitía volver a trabajar a tiempo parcial y le pagaría el 70% de sus ingresos por las horas en que no podría trabajar. Decidió entonces trabajar sólo cuatro horas por día.

Antes de lesionarse, Ana había estado trabajando ocho horas por día, cinco días a la semana, ganando $10 por hora. Sus ingresos ascendían a $400 por semana. Al volver a trabajar a tiempo parcial, ella ganaría $200 por semana de su trabajo y la compañía de seguros le pagaría $140 (el 70% de $200) por la horas que faltaban. Después de un mes, Ana y su médico acordaron que ella podría volver a trabajar a tiempo completo. Ella informó al Departamento de Recursos Humanos, los beneficios de su seguro STD se descontinuaron y Ana volvió a trabajar a tiempo completo.