Jack tiene 56 años de edad y tiene parálisis cerebral. Ha vivido solo durante varios años y está experimentando dificultades cada vez mayores para cuidarse y atender su hogar. Las tareas de cocinar, bañarse y vestirse por la mañana, por ejemplo, requieren mucho más energía que en el pasado.

A Jack le deprime mucho esta situación. Es muy independiente y ha sentido mucho orgullo por su capacidad de manejar sus asuntos sin ayuda. No le atrae para nada la posibilidad de mudarse a una instalación de vida asistida, pero no sabe qué más puede hacer.

Jack explica su situación a su amigo Guillermo un día mientras almuerzan juntos. Guillermo sugiere que hable con la trabajadora social encargada de su caso en el Sistema de Control de los Costos de Atención Médica de Arizona (AHCCCS) para preguntarle si ella tiene ideas para resolver el problema.

Guillermo y Jack obtienen acceso a la Internet para localizar el número de teléfono de la oficina de DES/Administración de Asistencia para Familias, la oficina que se encarga del seguro médico de AHCCCS para las personas con discapacidad. Jack llama y la llamada se pasa a una trabajadora de elegibilidad, Darlene. Jack le explica brevemente su situación.

“Hizo bien en llamar”, le dice Darlene. “El estado de Arizona tiene en efecto un programa que da servicios de asistencia personala personas que los necesitan. Los servicios de asistencia personal incluyen ayuda con cosas como cocinar, limpiar la casa, acostarse y levantarse de la cama”.

“Hmmmm. Me parece que estos servicios podrían ser muy útiles”, dice Jack.

Darlene explica que para obtener estos servicios, Jack tendrá que solicitarlos del Sistema de Cuidados a Largo Plazo de Arizona (ALTCS). Le explica también que no todas las personas con discapacidad son elegibles para recibir servicios a través de ALTCS, sino solamente aquellas personas que corren el riesgo de tener que ingresar a una institución.

Esta posibilidad inquieta a Jack porque él no quiere internarse en una institución. Pero Darlene le dice que recibir servicios de ALTCS no significa necesariamente tener que ingresar a una institución. Significa solamente que el programa reconoce la necesidad, causada por ciertas discapacidades, de obtener servicios más avanzados que los ofrecidos por la cobertura regular de AHCCCS. Ella le explica, “Si usted es elegible para recibir servicios a través de ALTCS, ellos examinarán su situación y posiblemente recomendarán que usted obtenga servicios de asistencia personal para poder continuar viviendo en su propio hogar”.

“Para empezar”, dice Darlene, “solicite servicios de ALTCS. Lo puede hacer llamando o visitando la oficina de ALTCS en el área donde usted vive. Cuando presenta su solicitud, tendrá que dar información sobre sus ingresos y sus recursos y también información sobre su discapacidad. Si cumple con el límite de ingresos y el límite de recursos de este programa, se le programará una revisión de sus antecedentes antes de su admisión. Durante la revisión, ellos decidirán si su condición médica le da o no derecho a obtener servicios a través del sistema ALTCS”.

“Si se decide que usted es elegible”, continúa explicando, “le aceptarán para participar en el programa ALTCS y se le asignará a una Organización de Cuidado Administrado (MCO). En la MCO, una trabajadora social se encargará de su caso, examinará su situación y decidirá cuáles servicios necesita recibir a través de ALTCS”.

Jack interrumpe en este momento y le pregunta a Darlene, “Si se aprueba mi solicitud de servicios de ALTCS, ¿tendré que pagar?”

“Por lo general, no. La mayoría de las personas que reciben servicios a través de ALTCS y viven en sus propios hogares no tienen que compartir el costo de los servicios”, le contesta Darlene.

“Bueno, ésa es una buena noticia”, comenta Jack.

“Seguro que sí”, dice Darlene.

Jack regresa a su casa, llama al día siguiente por teléfono a ALTCS y visita la oficina de ALTCS la semana siguiente, cuando encuentra tiempo para hacerlo. Mientras está en la oficina, Jack completa el formulario de solicitud.

Dos semanas más tarde, Jack recibe una llamada de un representante de ALTCS quien le pide documentación adicional. El representante le explica, “Usted podrá recibir servicios a través de ALTCS si su discapacidad hace necesario que usted reciba atención al nivel de una instalación de enfermería. Para decidir si es elegible o no, necesitamos programar una visita a su hogar para hacer una revisión de sus antecedentes previa a la admisión”.

ALTCS hace la revisión y decide que Jack probablemente será elegible para recibir servicios a través de ALTCS. Una vez completado el proceso de revisión, Jack pregunta cuándo empezará a recibir los servicios. La persona que realizó la revisión le dice que él recibirá por correo una carta oficial de ALTCS dentro de un par de semanas; la carta le notificará si es elegible o no. Si es elegible, una Organización de Cuidado Administradose pondrá en contacto con él para programar una reunión en su hogar, con el fin de determinar exactamente los servicios a los cuales él tiene derecho.

Efectivamente, dos semanas más tarde, Jack recibe una carta de ALTCS que le notifica su elegibilidad. Pasa otra semana y entonces, la trabajadora social encargada de su caso, Raven Smith, le llama para programar una reunión en casa de Jack que le permita hablar con él y determinar los servicios exactos que él necesita recibir a través de ALTCS.

Jack programa la visita y después de unos días, Raven viene a visitarlo en su hogar. El propósito de esta visita es realizar una entrevista para determinar las cosas con las cuales Jack necesita ayuda y las horas de asistencia que ALTCS pagará. Raven le hace una serie de preguntas acerca de sus capacidades físicas y mentales con el fin de identificar las tareas que él puede realizar con seguridad por su cuenta y las tareas con las cuales necesita ayuda.

Queda aclarado que Jack necesita ayuda con tareas físicas, tales como cocinar, limpiar la casa, vestirse, acostarse y levantarse de la cama. Raven decide que Jack necesita servicios de asistencia personal (PAS) durante 20 horas cada semana. Le dice a Jack que ella puede contratar a una agencia de servicios PAS cercana para que le ayude a localizar a un/a asistente personal (PCA); o bien, él puede buscar al/a la asistente por su cuenta y asumir las responsabilidades de contratar, despedir (si es necesario) y supervisar a esa persona. De todas maneras, otra persona se encargaría de los impuestos y de los cheques de pago del asistente personal.

Jack queda feliz. Él decide que preferiría contratar a su asistente por su cuenta, así que elige la opción de cuidado autodirigido con asistente (SDAC). Luego, contrata a Wendy, una vecina jubilada que ha sido su amiga durante muchos años, para que le preste los servicios. Wendy llega todos los días para ayudar a Jack a acostarse y a levantarse de la cama. Le prepara comidas, limpia la casa y lava parte de la ropa. Le ofrece también servicios de atención personal, como, por ejemplo, ayuda para vestirse, arreglarse y bañarse.

El arreglo da resultados excelentes. Wendy disfruta del trabajo y Jack se siente muy agradecido por la ayuda. Su depresión se ha aliviado, él tiene ahora más energía y le encanta poder continuar viviendo en su propio hogar.