La historia de Vicky

Vicky soñó siempre con la posibilidad de tener algún día su propio negocio. Quería ayudar a la gente a preparar sus declaraciones de impuesto y sabía que iba a desarrollar un plan. “Siempre habrá que declarar impuestos y yo quería hacer un tipo de trabajo que nunca se acabaría, algo donde podría desarrollar un futuro basado en mi capacidad para trabajar duro y desarrollar amistades” recordó Vicky.

Al principio, a Vicky le preocupaba que si ella trabajaba, perdería sus beneficios del Seguro de Incapacidad del Seguro Social (Social Security Disability Insurance —SSDI). Sin embargo, conversó con un/a consultor/a de incentivos de trabajo y se dio cuenta de que SSDI tiene varios incentivos de trabajo que le permitirían probar la experiencia de trabajar sin tener que preocuparse por la pérdida inmediata de sus beneficios. Con la confianza que le daba esta información, Vicky decidió buscar un empleo donde podría adquirir más conocimiento de los impuestos.

Después de un tiempo, Vicky consiguió un empleo de tiempo parcial con un especialista en la preparación de declaraciones de impuestos. En su empleo, Vicky ganaba más o menos $900 por mes. Ella continuó recibiendo también $985 en beneficios de SSDI, con los cuales llegaba a tener ingresos de $1,885 por mes en total. Para su cobertura de salud, se inscribió en Medicare y pagaba $35 cada mes para obtener la cobertura del programa Libertad para Trabajar de AHCCCS.

Mientras aprendía a preparar declaraciones de impuestos, Vicky decidió explorar lo que necesitaría para establecer su propio negocio. Investigó algunos programas que le podrían ayudar a planear su futuro negocio y le interesaron especialmente las Cuentas para el Desarrollo Individual (Individual Development Accounts —IDA) y la ayuda ofrecida por la Administración de Servicios de Rehabilitación de Arizona (Arizona Rehabilitation Services Administration —AZRSA).

La administración AZRSA ayudó a Vicky a preparar un cálculo de la cantidad de dinero que necesitaría para inaugurar su propio negocio preparando declaraciones de impuestos. Sus gastos iniciales incluirían la compra de una computadora, programas comerciales de computación para preparar declaraciones de impuestos, teléfonos, folletos de mercadeo, diversos gastos de oficina y cargos por la obtención de licencias. Cuando sumó todo lo necesario, se dio cuenta de que necesitaría sólo $6,000 para inaugurar su negocio. Una de las razones por las cuales necesitaría tan poco dinero es porque iba a operar su negocio desde su propia casa. Como el alquiler de una oficina sería muy caro, Vicky decidió comenzar en pequeño y limitar sus gastos.

La administración AZRSA ayudó a Vicky también a encontrar un buen programa de cuentas IDA que le ayudaría a ahorrar los $6,000 que necesitaba para inaugurar su negocio. La agencia sin fines de lucro de su programa de cuentas IDA le dio contribuciones de igualación de 2:1, lo cual significó que por cada dólar que Vicky ahorró en su cuenta IDA, ¡la agencia le donaba $2! La agencia le dijo que no donaría más de $4,000, una oferta en sí fantástica. Vicky no tardó en calcular que si ella ahorraba $2,000 de su propio dinero, la agencia contribuiría los $4,000 completos y ella tendría los $6,000 para inaugurar su negocio.

Con lo que ganaba en su empleo y recibía en beneficios de SSDI, Vicky podía depositar $160 en su cuenta IDA todos los meses, mientras que la agencia contribuiría $320 a su cuenta cada mes. Con esta fórmula, Vicky pudo ahorrar casi $6,000 ¡en el primer año! La siguiente tabla indica el crecimiento de su dinero:

Meses desde la apertura de la cuenta IDA Total del dinero depositado por Vicky Total en contribuciones de igualación depositado por la agencia Valor total de la cuenta de Vicky
Los ahorros en la Cuenta IDA de Vicky
1 $160 $320 $480
2 $320 $640 $960
3 $480 $960 $1,440
4 $640 $1,280 $1,920
5 $800 $1,600 $2,400
6 $960 $1,920 $2,880
7 $1,120 $2,240 $3,360
8 $1,280 $2,560 $3,840
9 $1,440 $2,880 $4,320
10 $1,600 $3,200 $4,800
11 $1,760 $3,520 $5,280
12 $1,920 $3,840 $5,760

Entre el dinero en su cuenta IDA y doscientos dólares que una amistad le prestó, Vicky había reunido el dinero suficiente para inaugurar su negocio y operarlo durante el primer año. Vicky recordó lo mucho que aprendió durante ese año: “Yo sabía que estaría muy ocupada cuando se aproximaba la fecha para declarar impuestos, pero no estaba preparada para atender a las 23 personas que llegaron a la oficina en mi casa, ¡el día antes del plazo final para hacer las declaraciones!” Todo le salió bien, sin embargo, porque después de solicitar extensiones para la mayoría de los clientes que se presentaron a último minuto, Vicky tenía un volumen de negocio suficiente para mantenerse ocupada durante una buena parte del verano.

Hoy día, Vicky continúa desarrollando su clientela y está tratando de ampliar sus servicios más allá de la preparación de impuestos. Hasta ha empleado a una asistente de tiempo parcial. Vicky ha concentrado su atención de manera especial en trabajar con personas de la tercera edad porque, gracias a su experiencia con su propia discapacidad, ella comprende las necesidades de muchas de estas personas. Ella dice, “Yo sé que los impuestos no van a desaparecer, así que me parece que tendré bastante negocio en los años que vienen”.